ASPECTOS QUE DEBEN SER CONSIDERADOS PARA EL ESTABLECIMIENTO DE PLAZOS EN FINANCIAMIENTO A PEQUEÑOS Y MEDIANOS PRODUCTORES DE LECHE
Por: INSERGAN, C.A. & Liésser José González T., Eco. Agric. MSc. 0273 – 414.78.03 / 0414-568.75.13
No admitir que el país tiene actualmente problemas de abastecimiento en varios rubros de la llamada cesta básica es pecar de ciegos, y el gobierno mismo con sus últimas actuaciones admite el desabastecimiento aún cuando verbalmente en sus discursos lo nieguen. Particularmente el sector lácteo constituye uno de los más agudos pues la crisis de abastecimiento de leche actualmente es la más grave en la historia del país. Las razones para que esta situación se presente han sido detalladas por diversos autores en artículos, foros, entrevistas, simposios, conferencias, reportajes entre otros. Esta crisis se ha venido refleja en los últimos tres años como se ha divulgado debido al incremento de la demanda en los países de economías emergentes como la china y la india, donde los excedentes existentes en los grandes países productores de leche ya no están disponibles para el mercado global. Así mismo en Venezuela ante el evidente aumento del poder adquisitivo de la población la demanda se ha visto fuertemente presionada.
Desde el punto de vista de la producción, es evidente que la misma presenta signos realmente alarmantes, visualizados por una disminución pronunciada de la producción lechera nacional y el progresivo declive del consumo producto del déficit existente, en este sentido cifras provenientes de CAVILAC, articulistas y organizaciones gremiales señalan que en los últimos 10 años el descenso en el consumo per cápita ha sido tal que para el año 2007 se ubicó entre 65 y 70 litros por persona por año; 20 litros menos que en el año 1.977, siendo que lo recomendado por la FAO es de 120 litros/h/año. Por su parte, la producción se presenta con incrementos interanuales decrecientes, hasta el punto que al comparar las cifras se observa que hoy producimos menos leche por habitante que hace 50 años, y en los últimos 8 años la producción nacional corresponde a los niveles de mediados de los años 70, con la agravante de que ahora son 12 millones de personas más que para ese decada, (Agro Servicios, Nº.21,2.007; Agrotendencia,Ediciòn 4, 2007)
No cabe duda que la situación del sector lechero tiene su origen en una estructura productiva ineficiente, de baja productividad y sin una política lechera orientada a la eficiencia. Esta afirmación se sustenta al observar algunos indicadores técnicos presentados por diversas fuentes cuyos valores son coincidentes; en efecto, entre otros se destaca un intèrvalo entre parto superior a los 580 días, una producción anual entre 1.300 y 1.500 millones de litros con una productividad promedia de 1000 litros por hectárea por año y 3,5 litros por vaca día con días en ordeño entre 250 y 305. Por otra parte, se estima que el porcentaje de preñez se ubica entre 40% y 44% lo que indica que el número de animales en producción no supera los 1,2 millones de vacas en ordeño. Paralelamente más del 70% de los productores posee una estructura tecnológica tradicional caracterizada por una infraestructura física en franco deterioro, tecnología productiva deficiente (sistema de alimentación, reproducción, base genética, sanitaria) ausencia de mejoras en el manejo de pastizales, sistema de información y una precaria gerencia técnico-administrativa. En conclusión se requiere producir 3.600 millones de litros al año y solo producimos poco más del 36% de las necesidades, según las recomendaciones de 120 Lt. per cápita; la estructura tecnológica en su mayoría es tradicional y una tendencia a la disminución cada año del número de vientres.
Respecto al financiamiento es indudable que este ha sido uno de los gobiernos que más recursos le ha inyectado al sector agropecuario y así lo confirman las estadísticas de instituciones financieras y organismos públicos donde se destaca el cumplimiento de metas en cuanto a colocación de la cartera agrícola. Sin embargo, y a la luz de los resultados, esto no se refleja en los indicadores de producción y productividad. Particularmente en la producción de leche se observa que el impacto ha sido insignificante, aún cuando ha sido uno de los rubros que más recursos ha recibido. Una de las razones fundamentales es que, hasta ahora, el mayor financiamiento de la cartera estipulada por el estado lo han aprovechado aquellos productores cuyas unidades están consolidadas y muchos de ellos utilizan los recursos para reposición de maquinarias, equipos, vehículos, y otras actividades, pero no en inversiones relacionadas directamente con la producción como por ejemplo adquisición de nuevos vientres, mejoramiento genético, aumento de la capacidad de carga, nuevos sistemas de pastoreo. Sin embargo, también es cierto que no existen incentivos para aumentar la producción y la productividad pues variables como la inseguridad, control de precios, incertidumbre poìtica-jurìdica entre otros, hacen poco atractiva la producción de leche. En lo que respecta a los pequeños y medianos productores, solo un reducido número ha recibido financiamiento pues la mayoría se enfrenta a obstáculos como garantías, plazos, cartas agrarias, requisitos legales, y/o papeleos que se hacen interminables al momento de solicitar un crédito.
Respecto a los plazos, objeto de este análisis, los pequeños productores al solicitar un crédito se enfrentan a unas condiciones las cuales hacen inviable la solicitud y esto se debe a que la mayoría de los solicitantes son productores cuyas fincas se sustentan en una estructura tecnológica tradicional, con infraestructura inadecuada y en deterioro, tecnología de producción deficiente y poca capacidad de carga pues sus pastizales presentan una gran debilidad en tecnología de manejo y uso, por ello requieren de inversiones considerables para poder desarrollar un proceso productivo que realmente permita un incremento sustancial en la producción y la productividad, de allí que al formular y evaluar un proyecto este se hace inviable pues es imposible cumplir con el plazo que establece la institución financiera para la recuperación del crédito.
Hasta ahora los pequeños y medianos productores, los cuales constituyen el 75% del sector productivo lechero, se han enfrentado a diversos obstáculos para acceder al financiamiento tanto público como privado. En primer lugar está lo referente al período de financiamiento; casi todas las entidades establecen plazos entre 3 y 5 años, sin embargo, tal como se explicó anteriormente, las unidades de producción de los pequeños productores se caracterizan por contar con una tecnología tradicional: infraestructura en deterioro o inadecuadas, tecnología de la producción deficiente y elevado déficit de potreros con buenos manejos y prácticas de uso y sistema de información que poco aportan a la toma de desiciones. Esto implica que para adecuar estas unidades, hacerlas productivas y eficientes desde el punto de vista productivo, requieren inversiones considerables que permita desarrollar un proceso productivo que realmente contribuya a un incremento sustancial en la producción. Por esta razón, al formular y evaluar un proyecto de desarrollo y/o consolidación de estas unidades para acceder al financiamiento, se constata que en la mayoría de los casos es imposible lograr la recuperación del crédito en los plazos establecidos por las instituciones crediticias (3-5 años) y aun así algunos productores consiguen “expertos” que les adaptan los proyectos a dichos plazos, haciéndolos rentables en el papel (VAN, TIR, B/C) pero que no soportan un análisis técnico-económico financiero real; no obstante, y por diversas razones, algunos de estos proyectos logran calificar y acceden al financiamiento con las posteriores consecuencias que ello acarrea a los productores al no poder cumplir con las obligaciones establecidas en el plazo dado por la institución.
Ante el panorama descrito surge la necesidad de emprender acciones conjuntas entre el sector público y privado para establecer un programa integral de producción lechera y promoción del consumo, pero este debe ser sostenible, con estrategias y acciones a corto, mediano y largo plazo, pues es evidente que las soluciones a la problemática lechera no se resuelven de un día para otro. En este sentido, es importante destacar que si el 75% de la producción se concentra en pequeños y medianos productores entonces porque no fomentar y fortalecer este grupo, ahora bien, en función a las características de la estructura tecnológicas de estos productores se hace imposible que a los plazos establecidos actualmente por las instituciones para acceder al financiamiento (3-5 años) los mismos pueden realmente desarrollar y consolidar un plan que permita a través de la recuperación de su estructura e incorporación de una tecnología de producción adecuada, aumentar la producción y productividad de sus unidades. De igual forma se requiere una revisión de los requerimientos y/o requisitos que exigen las instituciones para acceder al crédito, con el objetivo de lograr una flexibilización en los trámites y requisitos establecidos actualmente.
Con respecto a los plazos de financiamiento y requisitos, se proponen algunas acciones que puedan contribuir al logro de los objetivos que se persiguen con la creación del Convenio Marco sobre Cooperación en Materia de Soberanía Alimentaria entre el Gobierno Nacional y FEGAVEN discutido y aprobado en reunión donde participó el Presidente de la República, el Ministro Elías Jaua y Balsamino Belandria por FEGAVEN.
Con respecto a los plazos para el financiamiento: ¿qué se plantea?, ¿en base a que se establecen los plazos?, ¿qué hacer?
Es indudable que los plazos estarán relacionados directamente con el tipo de inversión que requiere cada unidad de producción; por ello en primer lugar es necesario caracterizar la unidad, su sistema de producción, tecnología, infraestructura, vocación, entre otros. De acuerdo a esta caracterización existirán productores con fincas para cuyo financiamiento requerirá de plazos variados, por ejemplo:
Productores cuyas fincas sólo requieren mejoras en el sistema de alimentación bovino: sistema de pastoreo, incorporación de conservación de forrajes, uso alternativo de suplementación. Para estos casos la inversión no es tan elevada por lo que el plazo para financiar estas mejoras podría estar entre 2 a 5 años. El impacto en la producción es a muy corto plazo puesto que se trata de mejorar la alimentación bovina, con miras a incrementar la producción.
Fincas cuyas necesidad se centra en el mejoramiento de especies forrajeras: se trata de unidades con infraestructura adecuada así como maquinarias y equipos, en este caso su prioridad es la de aumentar la capacidad de carga, a través de la sustitución e introducción de especies forrajeras e incorporación de conservación de forrajes, sistemas de pastoreo y su alternativo de suplementación. El plazo en esta alternativa podría ubicarse entre 5 y 10 años y el impacto en la producción se observa en el corto y mediano plazo (1 a 3 años).
Existen unidades de producción donde la debilidad más resaltante la constituye el rebaño, en este sentido el financiamiento estaría dirigido a incrementar la productividad del rebaño mediante la incorporación de mejoras genéticas a través de la sustitución de vientres, nuevos sementales, inseminación artificial, transplante de embriones, entre otros. Para este caso el plazo se ubicaría entre 8 y 10 años. Por su parte, los resultados sobre la producción se estarían viendo a partir del 1er año.
Es posible también encontrar unidades de producción donde la necesidad es la de mejorar la infraestructura de apoyo directo a la producción: cercas, corrales, comederos, bebederos, perforaciones, canalizaciones, tanques, maquinaria, implementos, vehículos y otros equipos, para este caso el plazo seria entre 10 y 15 años. El impacto en la producción se observará en el 3er año.
Mejoramiento integral: son aquellas unidades de producción que requieren mejoras en todas las áreas o ámbitos; es decir, desde la infraestructura, tecnología de la producción, mejoramiento genético, forrajes, entre otros. El plazo para el financiamiento estaría entre 15 y 20 años y su impacto en la producción sería a mediano plazo.
Es importante destacar que esta caracterización no es definitiva es solo una propuesta o aproximación producto de experiencias acumuladas a través de años observando y trabajando con distintas fincas. De igual forma tanto la caracterización de éstas como los plazos requeridos para el financiamiento va ha depender del diagnóstico que se le practique a cada unidad, puesto que es posible que existan fincas con necesidades disímiles y muy particulares lo que las convierte en casos específicos.
Caracterización de productores.
Otro de los aspectos relacionados directamente con la características de las unidades de producción y que debe ser considerado para otorgar financiamiento es la caracterización del productor. En este sentido, es necesario identificar cual es la actitud que asume el productor frente al Programa Lechero, a los cambios y compromisos que se plantean en este esfuerzo conjunto para impulsar el sector lechero. De esta manera se identifican los siguientes tipos de productores:
ü Progresista: productores que muestran una actitud proactiva están dispuestos al cambio, siguen líneas o instrucciones ante las recomendaciones y sugerencias de técnicos, asesores y ante la extensión agrícola. Potencialmente son los más adecuados para otorgar financiamiento a los plazos requeridos de acuerdo a las necesidades de su finca.
ü Indecisos: aquellos que se convencen de las bondades de un plan o programa a través de los resultados obtenidos con otros productores es decir “ver para creer” aceptan las recomendaciones de técnicos y asesores siempre y cuando observen resultados de otras experiencias o con base a ensayos en sus propias unidades de producción. También son considerados productores potenciales para acceder al financiamiento dentro de un programa lechero, porque una vez que ven los resultados siguen las instrucciones y/o recomendaciones de técnicos y extensionistas.
ü Indiferentes: productores reacios para entrar a un programa lechero con financiamiento pues son apáticos a recibir instrucciones y seguir recomendaciones, sin embargo, son rescatables se convencen a mediano plazo pues su cambio es lento.
ü Conflictivos: constituyen el “señor no”, son adversos al cambio, no aceptan recomendaciones y su punto de lanza es la crítica, están en contra de la asistencia técnica, extensión rural y otro tipo de asesoría. Estos productores son descartados del programa lechero con acceso al financiamiento.
Al igual que la caracterización de las unidades de producción, la tipología de productores descrita, obedece a la experiencia de campo que los autores y otros colaboradores poseen, no obstante, esto se presenta como un elemento a considerar para financiamiento a pequeños y medianos productores de leche en el convenio marco como propuesta para la implementación del mismo y el establecimiento de los plazos para el financiamiento a los pequeños y medianos productores.
Para lograr el éxito en el establecimiento de plazos de financiamiento a pequeños y medianos productores en el marco del convenio, se proponen las siguientes líneas estratégicas que tendrán efecto a corto, mediano y largo plazo:
- Crear la oficina, dirección o coordinación de planificación y proyectos la cual se encargará de los diagnósticos y de la revisión de los proyectos que presenten los productores con el fin de caracterizar cada unidad. Esta coordinación debe estar conformada por un grupo de profesionales con experiencia comprobada en el manejo de organizaciones agropecuarias (veterinarios, Ing. agrónomos y en producción animal, administradores de fincas, economistas agrícolas).
- Crear la coordinación u oficina de control y seguimiento con su respectiva unidad de informática donde se recopile y edite los hechos que se generan en las fincas (registros de producción, reproducción, sanitarios, económicos contables). Esta coordinación será quien vele por el cumplimiento del plan de inversión, aplicación de tecnología productiva, y registre los avances del proyecto y el impacto en la producción.
- Utilizar el apoyo de las universidades en el diseño y aplicación de un programa de formación dirigido a productores, técnicos y personal operativo de las unidades de producción en diversas áreas de conocimientos relacionados en el desarrollo de la ganadería lechera y la administración de fincas.
- Flexibilizar los requisitos para el acceso al financiamiento mediante una política de incentivo a la producción a través del financiamiento agrícola.
Comentarios finales
Los comentarios expuestos anteriormente son apenas algunos tópicos de todo un conjunto de propuestas que pudieran ser discutidas con todos los entes involucrados en el sector lácteo, las mismas constituyen sugerencias que pueden ser ampliadas, modificadas o mejoradas, no obstante, es necesario que de alguna manera todos nos aboquemos a producir ideas en la búsqueda de alternativas de solución a la problemática planteada.
Por esta razón es necesario, tal como lo señala el Ing. Agrónomo Gustavo Novel, integrarnos productores, proveedores, agroindustrias, entes generadores y proveedores de ciencia y tecnología gobiernos y la sociedad en general en pro de programas de fomento de la producción láctea, incremento y diversificación de los patrones de consumo; pudiendo resolver nuestro déficit de leche y carne.
Desde INSERGAN, C.A. a través de nuestro equipo de profesionales y asesores estaremos abordando el problema con la producción de artículos y/o ideas por áreas que contribuyan al desarrollo del sector.
En nuestra próxima entrega desarrollaremos el tema de cómo diseñar y desarrollar el diagnóstico y caracterización de las fincas y el plan de acción.